John Taylor Gatto fué profesor de literatura inglesa durante casi 30 años en las escuelas públicas de Nueva York y durante tres años consecutivos, fué premiado con el "New York State Teacher of the Year". Pero en 1991, después de recibir por tercera vez el premio a Mejor Profesor del año del Estado de Nueva York, Gatto dejó su trabajo afirmando que "ya no estaba dispuesto a seguir dañando a los niños". Tras eso ha escrito varios libros y se dedica a dar conferencias defendiendo el homeschooling y sobre cómo salvar el sistema educativo.
Estos son fragmentos de la carta que fué envió al New York Times después de su tercer y último premio, una crítica desoladora contra el sistema de enseñanza que tituló "Puede que sea un maestro, pero no soy un educador".
"Puede que sea un maestro pero no soy un educador"
He enseñado en la escuela pública durante 26 años pero ya no puedo hacerlo más. Durante años, pedí al Consejo de Educación local y al superintendente que me dejara enseñar un currículum que no hiciese daño a los alumnos, pero ellos tienen otras cosas de qué ocuparse. Así que voy a dimitir, creo.
Simplemente, no puedo hacerlo más. No puedo enseñar a niños que esperan que les digan lo que tienen que hacer; no puedo enseñar a personas que dejan lo que están haciendo cuando suena un timbre; no puedo persuadir a los niños para sentir justicia en su clase cuando no la hay, y no puedo convencer a los niños de que crean que los maestros tienen secretos valiosos que ellos podrán conseguir si siguen nuestras disciplinas. No es cierto.
La Educación del Gobierno es la aventura más radical de la historia. Mata la familia al monopolizar las mejores etapas de la infancia y al enseñar a no respetar el hogar y a los padres.
Sócrates previó que si la enseñanza se convertía en una profesión formal sucedería algo así. El interés profesional se sirve mejor si lo fácil se muestra como si fuera difícil; si se subordina lo laico al sacerdocio. La escuela se ha convertido demasiado vitalmente en un proyecto de trabajos, en un contratista y una protectora del orden social para que pueda permitirse que sea reformada. Tiene aliados políticos que vigilan su marcha.
Ese el motivo de que las reformas vengan y vayan sin que haya muchos cambios. Incluso los reformadores no pueden imaginar una escuela muy distinta.
No hay una buena manera de educarse; hay tantas como huellas dactilares. No necesitamos profesores certificados para hacer que la educación ocurra ... eso probablemente garantiza que no lo haga.
VALORACIÓN PERSONAL
Jonh Taylor Gatto concibe la escuela como un lugar diseñado para producir seres estandarizados cuyo comportamiento es predecible y controlable por los adultos en este caso. Defiende que es absurdo moverte en el aula al compás de un timbre para cambiar de clase y hacer deberes en casa, supervisados por tus padres.
Este maestro propone que debemos analizar el por qué de la escolarización y que es lo que queremos que los niños aprendan. Para ello, propone que los niños necesitan disfrutar de su tiempo libre siempre y cuando sea necesario, ya que esa es la clave del autoaprendizaje, gastar el tiempo en cosas que no sean abstracciones explicadas en la escuela.
En mi opinión, esta postura es muy extremista, ya que mediante las normas básicas de la escuela, como permanecer sentado durante un período corto de tiempo o saber que cuando suena el timbre se cambia de clase o de actividad, ayudan a estructurar el aprendizaje del niño y sobre todo rigen el comportamiento de un individuo que en un futuro formará parte de una sociedad regida por normas sociales.
Fuente: http://www.johntaylorgatto.com/

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